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LA CREACIÓN

 

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LA CREACIÓN 

Nos cuenta Hesíodo, el Griego, y casi lo mismo el Latino Ovidio, la forma en que fué creado el Universo. Nos dicen que antes de existir la Tierra, las Estrellas y las Aguas, sólo existía el Caos. El Sol no iluminaba el Universo ni daba calor a la Tierra; la Tierra todavía no estaba ocupando su lugar en el espacio, tal era el desorden que del más profundo Caos empezaron a salir los primeros dioses llamados Protogonos (nacidos primero) con el fin de poner algo de orden. El primero de esos dioses nació de la Nada y del primero nacieron todos los demás. 

Del Caos nació el primer dios Protogono, o primordial, puesto que sin él no habrían podido existir todos los demás dioses. El Caos decidió entonces poner algún orden sobre lo ya existente y se propuso poner fin a todos los despropósitos en los que estaba inmerso. Empezó a separar el Cielo de la Tierra, a fijar las Estrellas en su correspondiente esfera, a dar vida al Sol y a hacer girar a todos los planetas y estrellas alrededor del Astro Rey; después bajó a la Tierra y separó las Aguas del Aire para que las plantas, animales y los hombres pudieran sobrevivir en ella. Entonces nacieron los dioses Protogonos que bajaron a la Tierra para redondear su superficie y poner límites al embravecido mar. También ordenaron las fuentes, los lagos, los ríos y todo caudal de agua, con el único propósito de que fuera aprovechada por los hombres, los animales y las plantas y acabara siempre yendo a morir al mar a ver si de esta forma lograban calmar su furia. Después separaron los vientos y les pusieron nombres: Viento del Este. Céfiro, Viento del Oeste. Bóreas o Aquilón, Viento del Norte. Austro, Viento del Sur y el Eter, sin peso ni residuos de la Tierra, con el que formaron el color azul del Firmamento.

El orden debía seguir sobre la Tierra y Zeus, dios de dioses, rey del Olimpo, "el recolector de nubes", como le llama Hesíodo, se encargó de perfeccionar el orden que ya habían empezado sus antepados. Comenzó  dividiendo los ciclos anuales en Estaciones basándose en las cosechas: las siembras, la recolección y las lluvias, y para ello designó a tres de sus hijas, el primer grupo de las llamadas Horas, para que se encargaran de todo ello, así pues nombró a Talo diosa de la Primavera, a Auxo diosa del Verano y a Carpo diosa del Otoño puesto que entonces las Estaciones del año eran solamente tres. Estableciendo ese orden para cada ciclo anual conseguiría que los hombres se ajustaran a las estaciones y las cosechas y de esta forma la vida sobre la Tierra sería mucho más fácil. Pero Zeus seguía sin estar satisfecho del nuevo orden; haber dividido cada Estación en cuatro meses, cada mes en cuatro semanas, cada semana en siete días y cada día en diez horas de luz en los días cortos y doce horas de luz en los días largos de Primavera y Verano no era suficiente y decidió entonces poner más orden dentro del orden y establecer unas horas muy específicas del día para trabajar solamente y otras de la noche para descansar; separó las horas de actividad de las del sueño y designó a otro grupo de Horas como administradoras de la vida diaria en la Tierra. Era muy importante mantener del orden y estabilidad social sobre la Tierra y para ello nombró a su hija Eunomia diosa del Buen Orden y buen gobierno de acuerdo a la Legislación, a su otra hija Dice diosa de la Justicia Moral de los hombres sobre la Tierra ya que su madre, Themis, era la diosa de la Justicia Divina y a su tercera hija, Irene diosa de la Paz y de la Riqueza.

No contento con ésto decidió enviar a un tercer grupo de Horas a la Tierra hasta un total de diez en invierno y doce en verano para que controlaran las granjas, las cosechas, la abundancia y la prosperidad de los hombres. Había que hacer muy fácil la vida sobre la Tierra y esta era la mejor forma. El control era absoluto. Los hombres, los animales y las plantas, nos regimos por las Estaciones del año, se ordenan las actividades dependiendo del mes, de los días y de las horas que son las que nos indican qué hay que hacer en ese preciso momento. Si hacemos caso al Fabulista Higinio cada hora del día tiene un nombre específico que es el que deberíamos dedicar a cada diosa en nuestra actividad y la diosa nos protegería puesto que seguimos el orden ya establecido por el dios de dioses, rey del Olimpo y "recolector de nubes" y no conviene llevarle la contraria o perderemos sus favores.

 

María de Gracia

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