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En el año 372 a.C Teofrasto de
Ereso, (autor del libro "Sistema Naturae", manual de clasificación
de las plantas medicinales y los tipos de sangre de animales
que curaban las enfermedades) y demás discípulos de la
Escuela Peripatética, elaboraron un estudio sobre la
relación entre los Humores y el carácter de las personas.
Así, según nos cuentan en sus escritos, "aquellos individuos
con mucha Sangre eran sociables; aquellos otros con mucha
Flema eran calmados; aquellos con mucha Bilis eran coléricos
y aquellos con mucha Bilis Negra eran melancólicos." La idea
de que la personalidad y el carácter de los seres humanos
estaba basada en los Humores de cada uno fué suficiente
inspiración para los autores y comediógrafos de la época los
cuales no dudaron en llevar a los escenarios las llamadas
"Comedias Nuevas" justo cuando las llamadas "Tragedias"
empezaban a perder su popularidad. Las Comedias Nuevas que
estaban inspiradas en las teorías hipocráticas y
peripatéticas, empezaron a conocerse con el tan
filosófico nombre de "Humoralismo" o "Humorismo", tal y
como demostró Menandro (342-292 a.C) en Grecia y
posteriormente el romano Plauto (254-184 a.C.).
Los Cuatro Humores fueron la
piedra angular de las teorías "Humoralistas" propuestas en
un principio por Hipócrates en en siglo IV antes de J.C y
desde ese siglo en adelante y hasta bien entrado el siglo
XIX el "Humorismo" dominaba la práctica médica en todo
Occidente e incluso se extendió con gran rapidez entre otras
civilizaciones con médicos dispuestos a hacer diagnósticos
basados en la estación del año y en el carácter del enfermo.
Una vez diagnosticado el Humor que estaba
descompensado en el paciente se procedía a su curación. Un
diagnóstico de epilepsia significaba que la flema bloqueaba
los conductos respiratorios del enfermo y eso arrastraba al
cuerpo a rebelarse mediante convulsiones con el único fin de
desbloquear esos conductos obstruidos para que volviera a
circular el aire. También que las manías o rarezas de la
gente eran causadas por la Bilis que probablemente estaría
en plena ebullición en el cerebro. La Bilis Negra fué
añadida más tarde también como causante de la melancolía ya
que por tratarse de una "toxina" lo mismo que envenenaba el
cuerpo también envenenaba el cerebro (el alma).
Según esas teorías, vigentes aún en muchos países
especialmente en zonas rurales de la India,
podemos clasificar a los seres humanos por su temperamento
como sigue:
1. El
hombre
flemático es propenso a holgazanear.
2. El
melancólico (bilis negra) es meditabundo.
3. El sanguíneo ama la
alegría y la música.
4. El colérico
(bilis amarilla) es "Toda violencia".
La teoría
hipocrática, muy refinada por Galeno de Pérgamo unos siglos
después (129-199 A.D.) se extendió muy rápidamente entre los
pueblos musulmanes gracias al médico y filósofo persa Abu
`Ali al-Husayn ibn `Adb Allah ibn Sina, o Avicena,
(980-1037) autor de "El Libro de la Curación" (Kitab al-Shifa),
"El Canon de Medicina" (Al-qanun fi al-tibb) y
otros cuatrocientos cincuenta libros más entre tratados
filosóficos y de medicina. Avicena aceptó sin dudarlo la
teoría de los Cuatro Humores pero añadió a esa teoría que
esos Cuatro Humores eran los Primarios y que había otros
Humores Secundarios que eran los fluidos intracelulares y
extracelulares que se encontraban entre los tejidos del
cuerpo humano. De acuerdo con esta teoría, Avicena descubrió que
los Cuatro Humores Primarios se derivaban de las digestiones
de las comidas y eran utilizados por el cuerpo como
componentes nutrientes para el crecimiento y para la
reposición en el organismo de toda la energía que habría ido
perdiendo durante el día. Según Avicena los Humores están
muy equilibrados de por sí, y no tienen por qué
desequilibrarse ya que el peor Humor es el de la Bilis
Negra, la cual es responsable del crecimiento del cáncer y
de otras enfermedades muy corrosivas puesto que se trata de
una toxina.
Hoy en día las teorías de los
Cuatro Humores han sido, y siguen siendo, despreciadas por
la medicina moderna, pero no podemos dejar de pensar que la
gente que por lo general lleva una vida tranquila y se
muestra equilibrada, "que alimenta y cuida su cuerpo, a la
vez que también lo hace con su espíritu", (Aristóteles, en
"Acerca del Alma"), gente que vive en paz consigo misma y
con la sociedad que la rodea, esa gente "equilibrada"
raramente padece enfermedades y mucho menos contrae alguna
enfermedad grave. Personalmente no creo que la frase
atribuida a Hipócrates: "la mitad de la curación está en la
voluntad del enfermo" haya pasado de moda tanto como algunos
médicos nos quieren hacer creer.
Maria de Gracia.
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